HISTORIA
Hace más de 30 años, en Ramos Mejia nacía el nombre más importante de diversión en Argentina: PINAR DE ROCHA, referente máximo de una zona que fue y sigue siendo sinónimo de salida nocturna. Ramos Mejia contó con el conglomerado de locales nocturnos más importante de América, concurriendo hasta 50.000 personas por fin de semana, distribuidas en 20 discotecas, de las cuales 10 eran de máximo nivel: Juan de los Palotes, Camelot, Jona´s & Co., For Export, Stadium Bailapple, Crash, etc. También una cantidad de bares y pubs entre los cuales se destacaban: Cristopher, Cupido, Lord Byron, etc.
En esta movida quien trascendió toda frontera territorial por su magnitud, estructura y la propuesta de nivel que siempre defendió, su mística inigualable fue Pinar de Rocha. Pinar de Rocha en su reapertura, decidió revivir en su interior los detalles de estructura del Ramos de siempre, los recuerdos se agolpan en el Complejo, y los que solo habían oído hablar, ahora pueden presenciar la reproducción de cada una de las máximas discos de la zona en la ambientación de cada barra. Dos Grandes: Pinar de Rocha y Ramos Mejía, la combinación perfecta de la Movida Nocturna.
RESEÑA HISTORICA
Casco de estancia de Dardo Rocha en 1869 de donde proviene el aspecto señorial del exterior y la arboleda de los jardines. Es remodelada por primera vez un siglo más tarde para convertir su interior en castillo medieval y así transformarse en una de las boites más elegantes de Buenos Aires. La tercera remodelación vendrá en los ’80 incorporando el concepto de discoteca y posteriormente en los ’90 otra ampliación más da paso a la mega disco.
Por su escenario pasaron figuras como Julio Iglesias, Juan Manuel Serrat, Gloria Gaynor, Edy Grant, Franco Simone, Charly García, Soda Stereo, Virus, Sumo, Redonditos de Ricota, Auténticos Decadentes, Rodrigo, Fabulosos Cadillacs, etc... A finales del 2000 en homenaje a los históricos boliches de la época de oro de Ramos Mejía (Camelot, Christopher, Jona’s, Stadium, Crash, Juan de los Palotes, For Export) se construyeron 7 barras dentro del interior de Pinar de Rocha con la fisonomía arquitectónica de los mismos.
Dentro del complejo, se ha integrado una antigua locomotora con vagón, con una exclusiva y delicada ambientación, que funciona como anexo de la disco principal, permitiendo desarrollar eventos de características inigualables. En este lugar, llamado Dollar Train, la noche de los miércoles se viste de Tango, siendo el punto de encuentro para los gustosos de este género tan nuestro. Dollar Train también tiene su noche internacional con sabor particular al ritmo de la Salsa en Pinar de Rocha.
HISTORIA DEL PINAR
Ramos Mejía, la antigua y tradicional ciudad suburbana, se transformaba de un lugar de calma casi provinciana, en el sitio elegido, por la noche porteña, que la invadía con su bullicio y su alegría. Día a día se abrían nuevos negocios, confiterías, clubes nocturnos, bowlings, restaurantes.
En medio de este prodigioso cambio, algo, como envuelto en las sombras del atardecer, llamaba la atención de un grupo de hombres jóvenes, con mentalidad empresaria, con conocimiento de la zona y del "mettier", pero además, con muchas ganas de hacer, de crear. Este interés, lo despertaba una antigua casona colonial, de señorial presencia, enclavada en un precioso parque de añosa arboleda y rodeada por una artística verja de hierro forjado, que parecía aislarla del resto, como si para ella el tiempo se hubiera detenido. Se comenzó a indagar. Había sido construida por el Dr. Dardo Rocha, allá por el año 1878. Ocupaba por aquel entonces, varias hectáreas de tierra, lindantes con las vías del Ferrocarril Oeste, a pocas cuadras de la estación.
Luego, la mano del progreso la fue ahogando, hasta que solo quedó el casco, celosamente protegido por su cinturón de hierro y adoquines, que sigue dándole aún, un aire misterioso de privado y exclusivo.
A principios de siglo, Dardo Rocha dejó la casona, que pasó a manos de Don Esteban Coronado, hijo de Don Martín Coronado, quien la conservó hasta 1927, año en que fue vendida a don Ignacio Nicanor Coulin.En 1950, fallece don Ignacio Coulin, pasando la quinta a propiedad de su esposa, Doña Carmen Badano de Coulin, quien años más tarde, contrae enlace con un prestigioso y conocido médico de la zona, el Doctor Rodolfo P. Folco. La quinta sigue siendo la misma de antaño. Por esos caprichos del costumbrismo, va cambiando de dueños, pero no de nombre; siempre la "quinta de Rocha".
El lugar era ideal y la zona desde un corto tiempo atrás, propicia. Buenos Aires necesitaba un lugar cercano, de fácil acceso, donde, conservando el sabor y la categoría que da lo antiguo, se pudiera encontrar todo el confort y la comodidad que el hombre de negocios, el empresario, el ejecutivo y también el grupo familiar, deseaban hallar, cuando escapaban de la urbe sofocante.
La idea ya había cuajado, la inquietud estaba creada. Ahora faltaba "solamente", materializarla. Se debía primordialmente convencer a sus actuales propietarios, de la bondad de la idea; conseguir que dejaran esa casa y que aceptaran que se hicieran en ella cambios fundamentales, pedirles que de un manotón, se resignaran a olvidarse de parte de su pasado, porque imaginemos cuantos recuerdos encerrarían para ellos, cada cosa, cada objeto, cada rincón de esa casa. La sola idea de intentarlo se hacía difícil, pero era el primer paso y había que darlo. La sorpresa fue unánime. El Doctor Folco y su señora después de algunas lógicas y esperadas resistencias hicieron suya la idea y con una permeabilidad y plasticidad increíbles, allanaron paso a paso todos los escollos que iban surgiendo y que eran muchos.
Había nacido RAMOS MEJIA S.A. Lo que al principio pareció difícil, casi imposible, se convirtió una vez conseguido, por esa increíble insatisfacción humana, en pueril, en primario, en ya descontado. Lo que venía ahora si que era difícil. Segundo paso. Conseguir quien hiciera la obra, interpretando la idea. Se pidieron varios presupuestos y todos eran buenos. Después de cortos cabildeos, el tiempo era poco y ya corría agosto de este año. ¡Sí! todo lo que van a ver, se hizo en menos de cuatro meses - se decidió por el que había presentado ARQUIOBRA SRL.
De un día para otro, la paz de la quinta se rompió. Las viejas estatuas, parecían mirar asombradas ese hormiguero humano que había invadido sus dominios.
Trabajaban de sol a sol, sin respetar la tradicional siesta ni el domingo de guardar. Ni siquiera entendían el idioma que hablaban; era tan diferente del que usaban los seres de siempre; que pasaban por delante de ellas, con el paso pausado y las manos tomadas detrás de la cintura. Parecía que todo lo tocaban lo profanaban, pero no, lo remozaban, todo tomaba aspecto de limpio, casi de nuevo. Los caminos simétricos que cruzaban el parque en todas dimensiones se encontraron un día, conque en el vértice en que se cruzaban, había nacido una fuente, una original pileta de natación, de curioso perímetro, con un islote en su centro y un arqueado puente, para llegar hasta él. Bordeándola, se construyeron vestuarios modernos, cómodos, funcionales, que guardan en su fachada, las líneas arquitectónicas, de la época colonial.
La vieja caballeriza, testigo tal vez, de más de una esperanza puesta en las bondades de algún "pura sangre"; se transformó en un amplio y original restaurante. Se conservaron en él, todos los detalles que le eran propios, lográndose con ello, la agradable calidez que da lo auténtico.
Quedan entre otras cosas, las gruesas cadenas, las bocas de salida para las raciones, los boxes, conservando además, su distribución original. Nada nuevo se agregó para dar aspecto de antiguo. Todo lo que hay de viejo, es real. QUIEN REMODELO PINAR La adjudicación de las obras de remodelación del PINAR DE ROCHA, se hizo luego de un concienzudo estudio de varios proyectos, presentados por distintas empresas y profesionales, transformándose prácticamente, en un concurso de anteproyectos, en el que resultó ganador, el estudio de Arquitectura, integrado por los siguientes profesionales: Arq. Silvio Bromberg, Eduardo Vainstein, Alberto Tzerkewytz y Javier Varela.
La ejecución de las obras fue encomendada a los mismos profesionales, quienes integran la firma ARQUIOBRA SRL, organización empresaria, dedicada a la realización de obras de arquitectura y especializada en edificios de uso público, comerciales e industriales. Poseen entre sus antecedentes, numerosos ejemplos que acreditan su idoneidad, entre los que se destacan el equipamiento y arquitectura interior y edificios anexos del Pabellón de la Ciudad Universitaria, perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas y el conjunto de viviendas, en El Cazador de Belén, en Escobar, participación premiada en consursos nacionales, etc.
ARQUIOBRA entendió desde un principio la necesidad de respetar los valores estéticos, existentes en este viejo solar, logrando realizar de esta manera, un restaurant que no perdió el climade vieja caballeriza y cochera de antiguos carruajes. Este criterio también se aplicó en la concepción de todos los espacios exteriores, con sus generosos patios con cercos y pisos de ladrillos, decorados e iluminados, con el sabor propio de las cosas añejas. Las puertas y ventanas diseñadas en base a canones constructivos y estéticos de la época en que fue construido el edificio. Los proyectistas expresan sin embargo que las mayores satisfacciones en cuanto a trabajo creador, las brinda el club nocturno.
Una vieja casona con numerosas habitaciones y un gran patio central, debía transformarse según ellos, en un espacio espectacular, de grandes dimensiones que provocará sensaciones de liberación, ya que iba a ser un lugar de esparcimiento y diversión. Pero al mismo tiempo, debía formar un todo con el resto del establecimiento, ya que PINAR DE ROCHA, era imaginado por sus dueños, como un lugar de viejas reminiscencias y por lo tanto debía ser construido teniendo austeridad en las soluciones constructivas y rusticidad en el tratamiento de los materiales.
Arcos y paredes de ladrillos, combinados con impactos modernos en la iluminación, en la acústica y en el sistema sonoro, era la base de donde debía nacer la inspiración del artista. Nueve niveles, excavados a profundidad superior a los tres metros del normal del terreno, ladrillos desnudos, cielorrasos de antigua factura, combinados con los mármoles y la tapicería, hacen de la arquitectura de la boite, un espectáculo en si mismo.
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